Soy fiel a mi palabra:
Lo diga el colibrí de florido momento.
Que se desnude el día y lo declare.
Que se agriete la tierra
Para emitir su voto.
Que si hay un día nublado,
él sabe lo que me cuesta callarme.
Nunca he dicho no a nada.
Aunque sí:
Siempre he dicho no a la traición.
Me duele el alma
del apóstol vendedor.
¡Cómo habrá sido
la mirada de Cristo aquella tarde!
¡Con cuánta alegría soy fruto de humildad!
Ando por todas partes,
libre,
sin que nadie me vea.
Carlos Pellicer López
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